El NOSTRE BENESTAR, MITE O REALITAT?

El proper dia 4 de novembre a les 19.30h, a l’equipament Pou de la Figuera (Sant Pere Més Baix, 70) de Barcelona, us convidem a assistir a la xerrada El nostre benestar, mite o realitat?

Parlarem una mica de…

… algunes xifres per a meditar

… un problema de distribució i no de producció

… la petjada ecològica

… els mites del benestar

… qualitat de vida o malbaratament?

i… ens fem les preguntes adients?

Us hi esperem! Recordeu, el 4 de novembre a les 19.30h! Hi esteu convidats!

La educación que no nos merecemos

Durante casi diez años y hasta hace algunos meses  me desempeñé como educadora ambiental  en los cursos de formación ocupacional  dirigidos a personas en situación de paro. Este módulo, común a  todos los programas formativos, era de unas diez horas en total.  Poco tiempo teniendo en cuenta la envergadura del tema, pero menos da una piedra.

En un comienzo los formadores diseñamos los contenidos a partir de unas pautas otorgadas por la red de autoridades ambientales, pero poco a poco y con la experiencia fuimos adaptando y enriqueciendo los contenidos al mismo tiempo que comprendimos la necesidad de profesionalizarnos.

El módulo estaba dividido en tres grandes capítulos que son: conceptos,  problemas y respuestas. Yo, por supuesto, siempre intenté hacer hincapié en el último apartado: las respuestas, y dentro de estas, las individuales. La verdad es que siempre he sido muy poco devota de las soluciones institucionales, por escasas, tímidas  y muchas veces ineficaces.

En lo que respecta los otros capítulos, siempre intenté aclarar conceptos, quitar miedos y desenmarañar malos entendidos, generalmente provocados por la mala información difundida por los medios de comunicación.

La verdad es que los comienzos no fueron fáciles, a menudo me encontraba con un aula escasa de humanidad y repleta de sillas vacías. Por más que intentaba motivar y entretener, la mayoría de asistentes optaban por el abandono.  En un intento desesperado por retener a la audiencia echaba mano a  todas las artimañas posibles: juegos, videos,  pero nada.  No fue fácil desoír a las sirenas del desaliento, pero, al igual que mucho de mis colegas formadores, persistí, entre otras cosas porque siembre he pensado que esta situación es normal y transitoria teniendo en cuenta que en este largo camino nos encontramos a penas en la primera etapa: la percepción de los problemas. Aún nos falta cambiar de valores para luego confluir en nuevas actitudes que incidirán de manera profunda y duradera  en nuestra conducta.

Pero felizmente, al cabo de unos años, la situación comenzó a cambiar. Los asistentes ya no desertaban las aulas, estaban más informados y mostraban un interés  cada vez mayor por el cuidado del medio ambiente. Las clases se convirtieron en verdaderos laboratorios de ideas y propuestas. Los alumnos me traían todo tipo de material, y temas de discusión. Nos enfrascábamos en acaloradas polémicas que prolongábamos  en la cafetería del centro. Los últimos años fueron fantásticos.

Además, me di cuenta del efecto multiplicador de esta experiencia. Los participantes  se encargaban de hacer proselitismo verde en su entorno. Mi truco fue siempre dar un enfoque participativo, en donde la corresponsabilidad era la clave, evitando por todos los medios dar un tono alarmista a los temas, por más espinosos que estos fuesen, entre otras cosas porque  las acciones educativas orientadas al cambio pueden provocar el resultado opuesto al deseado, es decir, Inhibir  los comportamientos ambientalmente responsables. Por ejemplo, siempre he intentado manejar las cifras con mucha prudencia y situarlas dentro de un contexto.  Además siempre he intentado evitar, en la medida de lo posible, abordar los problemas sin concluir con aunque sea tan solo  un atisbo de solución,  lo contrario me parece muy poco pedagógico. Muchas veces el resultado depende del enfoque que el formador da a los temas, y en este sentido siempre tuvo especial cuidado en no provocar con mi discurso actitudes de rechazo.  Si el tono de mi discurso  siempre ha sido optimista es  porque pienso que aun podemos hacer algo, otra cosa es que estemos dispuestos a ello. Existen las condiciones objetivas  para un cambio.  A pesar de mi optimismo, a veces algo patológico, lo confieso, nunca presenté a los asistentes los problemas ambientales como algo fácil de resolver, en que solo basta con la voluntad para hacernos con el paraíso. No, arreglar este desaguisado no es jauja.  Principalmente porque este es el primer gran cambio histórico cuyo éxito depende de una cierta renuncia, una vuelta atrás. Y como ejercicio de responsabilidad,  siempre me encargué que a mis alumnos esto les quedara claro.

Al comenzar los ciclos formativos los participantes me recibían sorprendidos, y no sin un cierto rechazo. Esta reacción no está desprovista de lógica: ellos estaban allí para recibir una formación en gestión, contabilidad, o informática, que a buen seguro les ayudaría a salir de su situación de paro  y sin embargo se encontraban con una asignatura sobre el medio ambiente que de nada les ayudaría a encontrar trabajo, verdad. Recuerdo que gran parte de la primera sesión, y con el afán de evitar fugas,  la ocupaba en convencer a mi auditorio de lo interesante y útil de mi módulo.

Hace quince años que me dedico a la educación ambiental en diferentes ámbitos y puedo asegurar, con la autoridad que me da la veteranía, que la educación basada en el compromiso y la corresponsabilidad  es la única solución. Es necesario una educación serena, reflexiva y participativa en donde cado uno tenga algo que decir y  en donde todos tengamos algo que hacer. Entender que hacer parte de es la clave para asegurar los cambios. Para asegurar un cierto éxito, la educación ambiental no puede consistir en intervenciones puntuales en donde el formador no tiene manera de medir el alcance de su intervención. Por el contrario, una educación ambiental permanente,  o de al menos de una cierta continuidad, como era el caso de los módulos de formación ocupacional, resultan  enormemente eficaces.

Pero  aquí se acaba la historia, ya que, amparada por el fantasma de la crisis, la administración, obedeciendo a medidas rácanas y sin sentido, anuló sin más el bloque de sensibilización ambiental de los programas de formación ocupacional.

Y heme aquí en paro ecológico.

Ahora bien, desde hace algún tiempo algunas las empresas privadas, por razones de imagen, han mostrado un sorprendente interés por fomentar en los consumidores hábitos sostenibles. Comenzó Acciona, empresa dedicada a las infraestructuras, energías y trasportes, que intentó hace algún tiempo sensibilizarnos, con un  spot televisivo muy confuso, sobre la necesidad de adoptar un modo de vida sostenible sin siquiera explicar que es la sostenibilidad.  Ahora son Carrefour, Coca-Cola y Mc Donald los encargados de nuestra educación ambiental. Gracias a Carrefour estamos entendiendo que el plástico es malo para el entorno, Coca-Cola nos enseña las virtudes de practicar el Food miles y Mac Donald nos asegura que sus vacas son españolas, lo que reduce de manera muy sensible nuestra huella ecológica.

Así, a falta de iniciativas institucionales, actualmente son las multinacionales y los medios de comunicación quienes están tomando el relevo en las tareas de sensibilización y formación de los ciudadanos, las iniciativas institucionales siguen siendo pobres en contenido y cuantía. Abordan los problemas ambientales, sobre todo desde el punto de vista educativo, con un exceso de prudencia y pusilanimidad, sin ánimo de ofender, que no se corresponde con la perentoriedad de los problemas que tenemos que afrontar.  ¿Y los formadores? Pues no nos queda más remedio que ir por ahí mendigando una tribuna para poder seguir predicando el evangelio verde.

El mundo al revés como diría Eduardo Galeano.

Hoy en día son los medios de comunicación casi la única fuente de información ambiental  Una información llena de lagunas y de errores conceptuales. Todo estaría bien,  sino fuera porque tratan los problemas ambientales sin ningún  rigor ni erudición, a menudo confunden causa y efecto. Y a los científicos y expertos a penas se les escucha. A este respecto debo reconocer, aunque con muchas reservas,  el papel pedagógico de Al Gore con su película Una verdad incomoda, que despertó no pocas conciencias, pero solo eso. Las propuestas de acción las dio al final, en medio de  los créditos, cuando los espectadores abandonaban la sala avasallados por el colosal  despliegue de datos y cifras. Tengo serias reservas acerca del valor educativo de la película, creo que Al Gore desperdició una excelente oportunidad de realizar,  a nivel global, una labor educativa eficaz  ¿Le pudo su ego?

Resultado: hoy nos encontramos con ciudadanos mal informados, que no es lo mismo que desinformados, faltos de las herramientas necesarias para hacer frente a los retos ambientales.

Mientras redacto estas líneas escucho en la radio al presidente Zapatero que desde Estados Unidos  declara la importancia de luchar contra el cambio climático. No entiendo nada.

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Nuestra huella ecológica

Las tiendas están repletas de productos, disponemos de agua o electricidad al instante, contamos con una amplia red de transporte que nos permite recorrer casi todos los rincones del planeta. Vivimos en la abundancia y en apariencia nuestros recursos son infinitos. Pero, ¿vivimos de manera sostenible?. Dos investigadores definieron un nuevo indicador “La huella ecológica”.Este indicador tiene un gran valor clarificador, grafico, y didáctico para comprender nuestros problemas.

La huella ecológica mide la superficie necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio en una determinada comunidad, así como la necesaria para absorber los residuos que genera.

Nuestro planeta tiene 12.600 millones de hectáreas productivas (áreas marinas y  tierra firme)

Un 10%  lo dejamos para otros seres vivos nos queda 13.340 millones de hectáreas disponibles, si dividimos esta cifra entre los habitantes de lenta veremos que nos queda una Huella ideal de 1,7 hectáreas / persona de las cuales:

0,6 de prado

0,6 de bosque

Y el resto va destinado a  terrenos modificados: ciudades carreteras, fabricas etc.

Todo esto gestionado de manera sostenible nos da 1,7 he

Pero la media es de 2,85 he por persona.  Pero esta media no muestra la desigualdad que hay detrás de la Huella Ecológica, he aquí algunas cifras:

Bangla Desh  0,5 he/pers;    España   3,8 he/pers  Cataluña 3,2 he/pers ;  USA   9,6he/pers

Si consumiéramos como un americano necesitaríamos unos tres planetas como este.

A nivel global superamos de aproximadamente un 30% la capacidad de generación de recursos

Dos premisas resumen de alguna manera la clave de las soluciones

Pensar globalmente y actuar localmente

Vivir simplemente para que otros simplemente vivan

También deberíamos hacernos las preguntas adecuadas, o encontrar las verdaderas necesidades:

¿Qué necesitamos,  coche o desplazarnos de un punto a otro?

¿Necesitamos aire condicionado / calefacción o una temperatura agradable?

Teniendo en cuenta que no es muy sensato pretender esquivar los coletazos de calor en verano o las inclemencias del invierno.  No podemos pretender excluir por completo de nuestra  vida todos los aspectos incómodos.

Desgraciadamente vivimos en una sociedad marcada por  la inmediatez,  del disfrute a toda costa y en donde se excluyen las molestias y el riesgo.

Necesitamos un cambio de valores:

¿Cómo?: Transferir  nuestras necesidades materiales hacia necesidades no materiales, como dice por ahí Eduardo Galano, “desarrollar los valores sin precio”.

Tenemos necesidad de aire puro,  de más tiempo libre, de una ciudad menos ruidosa.

También deberíamos cambiar el sentido de nuestro ocio. Hoy solemos pasar los sábados en centros comerciales, que se han convertido en  los templos modernos. ¿Porqué no salir caminar, ver más a los amigos? ¿Porqué no mitigar los males de amor ayudando a los más desfavorecidos   en vez de comprar compulsivamente.

La lectura de un mal libro es mucho más satisfactoria que el mejor de los programas de tele.  Esto  decir que no se debe frecuentar los centros comerciales, o que no se deba consumir. La reducción de nuestro consumo no significa privarnos de bienes y servicios que realmente importan.

Por el contrario las actividades con más sentido y más agradables en la vida están a menudo relacionadas con nuestro entorno: Reuniones familiares,   teatro, música, baile, literatura, deportes, poesía, intereses artísticos y creativas educación y aprecio de la naturaleza; todas pertenecen a la cultura de la permanencia, una forma de vida que puede durar a través de generaciones.

El primer paso no es complicado: informar a los consumidores. Y como afirmaba Aristóteles: “En ética, la decisión está en la percepción”. Cuando la mayoría de la gente vea un automóvil y piense primero en la contaminación  del aire que causa más que en el nivel social que representa, la ética medioambiental habrá llegado, del mismo modo cuando la mayoría de los ciudadanos descubran el exceso de envasado, lo insostenible  del uso de productos desechables y piensen en el futuro de sus nietos, entonces el consumo estará de retirada de la misma manera que existen bombillas de bajo consumo así como electrodomésticos, podemos también pretender convertirnos en ciudadanos de bajo consumo.

Pero aun queda mucho camino por recorrer.

Una de las tentativas más importante llevadas a cabo por las organizaciones medioambientales es la puesta en práctica de la ley de las 3 R, aunque podríamos añadir un par más.

Reducir, reutilizar, reciclar: en este orden.

Reducir. es la primera y más importante, ya que pone en nuestra manos una arma valiosísima: el poder de rechazar, de decir no a los productos que consideremos nefastos para nuestro medio ambiente.

En términos más serenos se llama la práctica del preciclaje.

Preciclar es muy sencillo, se basa en el lema “Reducir los residuos antes de comprar”. Si aprendemos a escoger bien los productos que deseamos comprar, ayudaremos a que una gran cantidad de material, que es excesiva, innecesaria acabe en la basura..

El preciclaje significa “previsión se puede resumir así:

Intentarlo hacer bien desde un principio

Evitar el uso de artículos no esenciales

Comprar productos de vida limitada de usar y tirar

No comprar productos con exceso de embalaje.

Hasta ahora hemos sido parte  del problema, ahora debemos convertirnos en parte de la solución.

Lecciones de nuestra historia

 

La isla de Pascua, uno de los lugares mas remoto de nuestro planeta, y con una superficie de 160 kilómetros cuadrados, constituyó durante mucho tiempo uno de los misterios más grandes de la humanidad: A saber, ¿Cómo un pueblo dotado de una tecnología rudimentaria, fue capaz de construir más de 600 estatuas de una altura media de más de 6 metros y distribuirlas por toda la isla?

El andar histórico de esta pequeña población de la polinésia no está tejido por extrañas civilizaciones perdidas, ni por prácticas esotéricas, ni aun menos por extraterrestres, como se creyó en algún momento. Es más bien una muestra clara de la dependencia de las sociedades humanas respecto a su medio ambiente.

Es la historia de una civilización que creció más allá de los límites que marcaba su propio entorno y que a pesar de eso desarrolló una cultura depredadora sin tomar en cuenta los recursos disponibles.

Los habitantes de ese lugar se empeñaron en construir, con enorme esfuerzo y a lo largo de varios siglos, una de las sociedades más avanzadas con una forma de vida formada por una gran complejidad de hábitos sociales y religiosos.

Pero el aumento de la población y sus ambiciones culturales resultaron demasiado grandes para los limitados recursos de que disponían. Cuando el medio ambiente quedó arruinado por la presión, la sociedad se derrumbó muy rápidamente cayendo en un estado de semi-barbarie.

Los habitantes de la Isla de Pascua seguramente se dieron cuenta de que su existencia dependía de los limitados recursos que les ofrecía el entorno, pero fueron incapaces de idear un sistema que le permitiese encontrar el equilibrio justo con su medio ambiente.  Por el contrario, consumieron sin miramientos los recursos hasta que por fin no quedó nada.

La historia de este remoto y pequeño lugar tiene implicaciones profundas, de cuyas  lecciones dependerá el devenir de nuestra especie. Como la isla de Pascua, la Tierra, tiene recursos muy limitados para mantener la sociedad humana  y para atender a nuestras cada vez más crecientes necesidades, muchas de ellas tienen comu único sustento la sin razón y la “gula” material.  La historia de este lugar es uno de los ejemplos más gráficos y didácticos acerca de la finitud de nuestros recursos. 

 

La educación ambiental, una asignatura pendiente

A pesar de la envergadura de los problemas ambientales y de los retos que ello conlleva, la educación ambiental es una asignatura pendiente, sobre la cual todos, sin ningún tipo de distinción, deberíamos examinarnos. En un amago de optimismo debemos admitir que hace algunas décadas estas líneas hubiesen sido, cuanto menos, incomprensibles para la mayoría de los mortales. La ecología nos ha hechos descubrir nuevos limites que poco a poco están despertando conciencias. Pero, ¿porqué hemos tenido que rozar los limites de la supervivencia de nuestra especie para reaccionar? Tal vez podamos encontrar un esbozo de respuesta al admitir que el hombre es la única especie capaz de romper concientemente el equilibrio de su entorno, comprometiendo así su propia supervivencia.
Los senderos de la educación ambiental, que por el momento sólo transitan un puñado de solitarios peregrinos, son aún inciertos y están sembrados de obstáculos. Sin embargo, el conocimiento, cada vez mayor, que la ciudadanía tiene de los problemas que aquejan a nuestro medio ambiente, facilita en cierta manera la tarea sensibilizara de los educadores. Actualmente reconocemos, de manera generalizada, que los problemas ambientales son reales pero sin que eso suponga, por el momento, ningún cambio de comportamiento efectivo. Un cierto grado de preocupación es necesario pero de ningún modo suficiente.
Es de vital importancia, si se desea acometer con éxito la tarea educadora, abordar la educación ambiental desde una perspectiva de corresponsabilidad y compromiso, cabe evitar a todo precio actitudes culpabilizadoras y tremendistas que cohíben cualquier intento de actuación. El alcance global de los problemas, cuyas manifestaciones más evidentes se perciben allende los mares: el agujero de la capa de ozono, la deforestación etc., crean un sentimiento de inhibición en la población que impide un compromiso moral y ético. Es por eso que, la educación y la información ambiental pretenden, entre otras cosas, evitar tres fenómenos adversos a la labor educadora:

  • La tendencia a inhibirnos en cuestiones de medio ambiente, “no soy yo, son los otros”
  • El desconcierto paralizador frente a determinados problemas. A este respecto, los medios de comunicación colaboran con ahínco y devoción en dar un tono alarmista a cualquier noticia relacionada con nuestro entorno.
  • La infravaloración de la importancia de la actitud personal: “ yo sólo no puedo hacer nada…”
  • Traspasar a terceros la responsabilidad de los problemas: “esos son asuntos de los dirigentes”

Por otro lado, muchas iniciativas educativas se centran principalmente en los síntomas, o, lo que es lo mismo, en la descripción de los problemas poniendo de relieve las manifestaciones externas y no los procesos responsables de los problemas: se explica “el qué” y no “el por qué” o “el qué hacer”. Si en materia de educación ahondáramos más en los procesos responsables de los fenómenos, es decir si atendemos a la raíz del problema, descubriríamos que todos, directa o indirectamente, tenemos algún grado de implicación, lo que haría muy difícil eludir nuestra responsabilidad.
Es necesario que la educación en valores ambientales se plantee cómo un proceso de aprendizaje destinado a promover pautas de comportamiento permanentes que ayuden a construir sociedades socialmente justas y ecológicamente equilibradas. Esta descomunal cometido sólo se logrará mediante el abandono del actual modelo occidental de desarrollo y la adopción de un estilo de vida ecológicamente responsable que adopte una serie de actitudes y pautas de consumo sostenible en todos los aspectos de la vida.
Pero, para cambiar hay que saber y para saber hay que entender. En una sociedad como la nuestra, hedonista, en donde se rinde culto al placer inmediato y al mínimo esfuerzo, cualquier atisbo de cambio parece tarea de titanes.
Por otra parte, cualquier enfoque critico y serio de los problemas ambientales debe tener un componente ideológico, que plantee una transformación social profunda. Es evidente que esta tarea presenta grandes dificultades ya que, como dice José Luis Sampedro “Toda sociedad suministra una enseñanza adecuada para perpetuar su estructura en beneficio de los favorecidos del poder”. Así, de los estamentos del poder público sólo podemos esperar tímidas medidas correctoras y a lo sumo medidas de prevención, pero pocas inciden en el verdadero problema: El consumo indecente de unos pocos y la miseria injustificada de muchos, demasiados. El principal problema que se debería plantear en los programas de educación ambiental es el carácter irracional de nuestro consumo en donde con toda claridad se conjugan al unísono responsabilidad y compromiso.”Vivir simplemente para que otros simplemente vivan”, es la clave. Pero, cualquier critica seria de los patrones de consumo actuales, pondría en seria peligro los fundamentos mismos de esta sociedad, insolidaria e injusta. Pensar globalmente y actuar localmente es una de las premisas más importantes de la educación ambiental. El enfoque ecológico de la educación, nos ayuda a entender el mundo como un sistema de interdependencias cuyo eje principal debería ser la solidaridad y el compromiso mutuo, rompiendo así la indiferencia hacia lo lejano, lo ajeno y lo diferente. La educación en valores ambientales y ecológicos debería guiarnos por caminos más solidarios en donde prevalezcan otros valores que trasciendan nuestra persona e incluso nuestra especie. Los planteamientos educativos desde una perspectiva ecológica ofrecen una visión de la realidad global en la que queda constancia de la interrelación que gobierna nuestro sistema, favorece el pensamiento critico y origina la reflexión y el cuestionamiento de la realidad, la perspectiva ecológica propicia un estudio sistémico y no de comportamiento de los fenómenos haciendo énfasis en la dependencia de todos los actores.
Por primera vez en la historia de la humanidad los cambios se plantean baja el signo de la renuncia. ¿Cómo podemos luchar contra una sociedad cuya religión es el consumo, y su mayor culto es la compra? Parece irrealizable, pero sin esto cualquier cambio es imposible.
Paralelamente al conocimiento de los problemas, es importante conocer las diferentes respuestas que existen, haciendo principal hincapié en las respuestas individuales y locales. El conocimiento de estas respuestas es la clave para asumir pautas de conducta sostenibles.

És cosa de dones?

Les dones sempre han estat properes a la terra. De bell antuvi, deesses de la fertilitat han prosperat arreu. De temps ençà, també, les dones i la Terra han estat maltractades, oblidades, denostades, explotades… d’una manera o una altra.

Així, els moviments ecologista i feminista s’han anat donant la mà, tot sovint, en el seu caminar. De vegades, fins i tot, han construït camí plegats. Poc a poc, li hem tornat a reconèixer la importància vital, a la Mare Terra i a les dones que l’han cuidada.

Aquest vincle segueix existint, i té encara més força als entorns rurals, on aquesta relació és més present, i on la dona pot tenir més a dir i més a guanyar.

Comencem doncs, a fer un petit recopilatori de documents que, des de diverses entitats i institucions, s’han elaborat per fer palesa aquesta relació, i les possibilitats de desenvolupament, entès com a evolució, que aquesta comporta…

  • Dones i Medi Ambient. Revista Medi Ambient, Generalitat de Catalunya. Aquest exemplar de la revista mostra dones cabdals en la lluita ambiental.

  • Ecofeminismo. Quadern elaborat per Ecologistas en Acción, on es mostren els vincles entre els moviments ecologista i feminista, i de quina manera poden ajudar-se l’un a l’altre.

  • Mujeres y Medio Ambiente. El número 33 de la revista d’Educació Ambiental Aula Verde, revista que edita la Junta de Andalucía, presentant diversos projectes, sobre tot d’àmbit andalús, que impliquen qüestions de gènere i medi ambient, en la majoria de casos vinculat al món rural.

  • Equidad de género y medio ambiente. Revista Tunza, la revista pels joves que promou el PNUMA (Programa de les Nacions Unides pel Medi Ambient).Gran varietat d’articles explicant la importància de la relació entre les dones i el medi ambient, parlant de la situació de les dones al món, i narrant històries reals que impliquen la vida de les dones al món rural i als països en vies de desenvolupament.

  • La Mujer y el Medio Ambiente. Publicació del PNUMA dins la colecció de publicacions sobre polítiques. Ens parla de la relació de la dona amb el desenvolupament sostenible, amb la biodiversitat, amb la desertificació i amb la gestió dels recursos hídrics, i com cal incorporar la perspectiva de gènere a les polítiques ambientals.

  • La Agenda Azul de las Mujeres. Diverses institucions nacionals i internacionals preparen a Mèxic aquest document sobre les connexions existents entre les dones i l’aigua.

  • Programa 2007-2012. Programa del Govern Federal de Mèxic amb els objectius i les accions conjuntes dins el principi 11 de la Carta de la Terra: Afirmar la igualtat i l’equitat de gènere com a prerrequisit per al desenvolupament sostenible…

  • Género, medio ambiente y sustentabilidad del desarrollo. Article dins la serie Mujer y Desarrollo.

  • Ecofeminismo y educación. Article de Mª Dolores Giménez Villuendas, de la Facultat de Psicologia de Granada.

En coneixeu d’altres? Si és així, us agrairíem que ens féssiu arribar documents electrònics, enllaços, referències bibliogràfiques… per poder fer més àmplia aquesta col·lecció de recursos.

Propostes per a un model econòmic sense creixement

L’execonomista del Banc Mundial Herman Daly proposa un decàleg radical per a una nova economia d’estat estacionari, sense creixement

El debat sobre els límits del creixement en l’economia no està tenint la presència que mereixeria en aquests temps de crisi que alguns s’atreveixen a denominar com sistèmica. Juntament amb l’economia està en crisi el model energètic, tant pel costat del subministrament com pel costat dels embornals. També està en crisi la igualtat d’oportunitats, on el signe més evident és el desequilibri brutal en el consum de recursos, tant materials com energètics.

Encara que en les universitats els investigadors segueixen treballant per l’avanç i la difusió de disciplines com l’economia ecològica o bioeconomia, en els cercles de poder real, en les cimeres mundials organitzades per a sortir de la crisi, el que diuen aquests estudiosos és completament ignorat. En part això es deu al fet que els pressupostos de la bioeconomia suposen un autèntic gir copernicà respecte a l’statu quo actual: una revolució de caire materialista en l’economia que retornaria a la realitat física la centralitat que ara ocupen teories pseudocientífiques en les quals prevalen els models idealitzats proposats pels economistes de l’escola clàssica.

Herman Daly és un dels més coneguts economistes ecològics, i recentment ha resumit en una conferència (From a Failed Growth Economy to a Steady-State Economy) com hauria de ser aquesta nova concepció econòmica que hauria de prestar un millor servei a la societat evitant paranys perillosos com concebre els recursos naturals com una part de l’economia i no a l’inrevés.

Daly reconeix que les deu propostes que presenta són “radicals”, però no tan radicals com pretendre que l’economia pot créixer indefinidament:

1-. Sistemes de quotes, subhastes i comerç de recursos bàsics: les quotes limitaran el consum de recursos com els combustibles fòssils, al mateix temps que les subhastes i el comerç de les quotes asseguren una col·locació eficient dels recursos.

2-. Reforma fiscal ecològica: Daly pretén dur els impostos del “valor afegit”, a “allò al que se li afegeix el valor”, és a dir, a l’esgotament de recursos i a la pol·lució, internalitzant costos i pujant la càrrega impositiva d’allò que volem evitar (esgotament de recursos i pol·lució).

3-. Limitar el rang de desigualtats en la distribució de rendes: ha d’haver-hi una renda mínima i una renda màxima, per a Daly és tan injusta una completa igualtat com una desigualtat sense límits i cal intentar rebaixar la diferència entre pobres i rics. Daly proposa un rang màxim de desigualtat de 100 (en les empreses nord-americanes és actualment de 500).

4-. Alliberar la durada de la jornada laboral: cal donar més opcions per al treball a temps parcial o el treball personal, atès que en una economia que no creix és difícil la plena ocupació amb jornades completes de treball. Sense l’estímul de la publicitat que estimula el consum haurà menys necessitat de treballar.

5-. Tornar a regular el comerç internacional: els aranzels no han de tenir com finalitat protegir a les empreses poc eficients o els estàndards que disminueixen la competència, sinó les polítiques nacionals més eficients que puguin internalitzar els costos. Per a això Daly proposa allunyar-se del lliure comerç, la lliure circulació de capitals i la globalització.

‘Daly reconeix que les deu propostes que presenta són “radicals”, però no tan radicals com pretendre que l’economia pot créixer indefinidament’

6-. Convertir el FMI-BM-OMC en el ‘Bancor‘ que va proposar Keynes: un sistema bancari internacional que penalitzi els desequilibris en les balances comercials (tant per excés com per defecte). Aplicat al present, tant la Xina com els EUA serien penalitzats. La moneda emesa per aquest banc serviria de moneda de reserva mundial, acabant amb els privilegis del dòlar.

7-. Abandonar el sistema fraccionari de banca per un sistema que requereixi el 100% de reserves: els bancs privats ja no podran controlar el subministrament de diners ni podran crear diners del no-res que després presten amb interessos. Amb un sistema de 100% de reserves, tots els diners prestats tindran el seu origen en diners estalviats prèviament.

8-. Deixar de tractar allò que és escàs com abundant i viceversa: el capital natural no renovable, des de l’atmosfera a l’espectre radioelèctric haurà de ser controlat per entitats públiques, i el seu preu, regulat pel sistema de quotes i subhastes, mentre que el coneixement haurà de ser considerat com abundant i infinit, creant així les bases d’un intercanvi de coneixement que hauria de ser la base del sistema d’ajuda internacional.

9-. Estabilitzar la població: Daly proposa que els naixements més la immigració siguin igual a les morts més les emigracions. Donada la polèmica que envolta les mesures de control de població, s’hauria de començar per posar la contracepció a disposició de qui vulgui utilitzar-la.

10-. Reformar les comptabilitats nacionals: el PIB ha de distingir entre els costos i els beneficis, aturant el creixement quan els costos marginals siguin iguals als beneficis marginals. També s’ha de reconèixer que, a partir de cert nivell de benestar material, el creixement del PIB no proporciona més benestar, però sí més esgotament de recursos i pol·lució.

Les propostes de Daly són discutibles, i al meu parer deixen de costat alguns aspectes certament tossuts de la naturalesa humana, però tenen la virtut de partir d’un supòsit molt menys viciat que el que inspira les teories econòmiques neoclàssiques, això és, que és possible la infinita expansió física de l’economia dins el contenidor finit de la biosfera.

Article de Daniel Gomez Cañete, a la revista Sostenible.

Hi ha coses que fan esgarrifar…

… com la urbanització de Dubai, extraient sorra del mar per a construir illes artificials al costat del desert…

… o com la mar d’Aral, el quart dels llacs més grans del món fa mig segle, de mica en mica (o molt ràpid!) es va encongir fins a convertir-se en poc més que un estanyol d’anar per casa…

… o com es deforesta l’Amazonia per a aconseguir terra pel cultiu, que en no res queda erma i es destina al bestiar…

Tots són videos de l’Observatori Terrestre de la Nasa, a través del canal Youtube de Wired.

Fòrum del Tercer Sector Ambiental – Actualitzacions

Com ja comentàvem fa uns dies, dimarts passat ens vam trobar a la Sala d’Actes del Museu de Zoologia de la Ciutat Comtal.

Era la segona reunió, després de la primera a la seu de la Fundació Pere Tarrés.

L’assistència va disminuir considerablement: d’una banda, prioritzant representants d’entitats, d’altra procurant que no hi hagués el doble de persones que d’entitats, com va succeir al febrer.

S’esperaven unes 32 persones, però vam quedar sota el llistó. Feia un dia tan maco per estar donant tombs per la ciutat… que això de ficar-se en un soterrani, per molt bona que sigui la companyia, acaba perdent punts.

Aquesta setmana hi havia la intenció de començar a definir les bases de la nostra identitat com a Tercer Sector Ambiental. Primer calia preguntar-se si en teníem una de pròpia…

Després d’un parell d’informacions prou interessants de part del Dept de Medi Ambient, en la figura d’en Josep Planas, sobre formació i assessorament per a entitats d’ESADE i de Iwith.org,  en Pau Vidal, de l’Observatori, i en Manel Cunill, de DEPANA, ens van fer una petita introducció del seu punt de vista sobre el tema que ens ocupava, centrada fonamentalment en quins objectius, valors i activitats podríem encabir-nos de forma més o menys genèrica.

En Pau i en Manel, a la presentació

En Pau i en Manel, a la presentació

Posteriorment, ens vam dividir en petits grups i vam intentar trobar i/o consensuar quins podrien ser els nostres valors com a sector, partint d’un estudi elaborat sobre un recull de valors de tot tipus d’entitats del Tercer Sector.

Els trobàvem dividits en quatre apartats: valors sobre la manera de treballar, valors de caire individual, valors de caire social i valors de caire organitzatiu. Al nostre grup, i suposo que a la resta, van haver-hi tot tipus de discussions. Sobre qüestions de concepte, com podia ser el cas de la sostenibilitat, sobre quins realment eren valors que es podien aplicar al nostre sector en concret i quins eren més globals de tot el Tercer Sector…

Un dels grups discutint sobre la nostra identitat

Un dels grups discutint sobre la nostra identitat

Finalment, abans de la posada en comú, ens vam fer amb aproximadament tres de cada bloc: coherència, visió crítica, rigor científic, actitud crítica, compromís, defensa de la biodiversitat, transformació, sostenibilitat, democràcia participativa, indepedència, voluntariat i incidència social. Vam acabar trobant que entre els tres subgrups hi havia força coincidències i algunes complementariats, però això ja ens ho acabaran d’estructurar des de l’Observatori…

I entre els objectius, en van sortir alguns com el canvi de model de desenvolupament, la defensa de la biodiversitat i convertir el medi ambient en un eix transversal en tots els aspectes (polític, social, educatiu, empresarial…)

Comentant el quadre global

Comentant el quadre global

I vosaltres, què en penseu?

Les fotografies són cortesia de l’Observatori del Tercer Sector.

Crònica d’una Bicing anunciada

És d’hora. Miro el rellotge i encara manquen més de tres quarts d’hora per a la reunió. Temps de sobra.

Total, només trigo uns 20 minuts si arriba en arribar pedalant a on hem quedat… Pedalant!?!?! Argh! Si vaig a fer servir el Bicing!!! I és hora punta!! … tot i que, excepte a la nit, quina hora no és punta a Barcelona???

Déu meu, més em val que surti ja de casa, o arribaré amb retard!

Baixo les escales. Camino els 100 metres i escaig que tinc fins a la parada de bicis més propera. Mentres, m’estic fent la cueta i porto ja el carnet a la boca com si anés a fitxar. Ja sóc aprop, ja la veig… ei, hi ha unes quantes bicis!! Però però… veig un xicot que acaba de passar el carnet pel lector i marxa… no pot ser! M’hi acosto… “En aquests moments no hi ha bicicletes disponibles…” Això és de riure! Si n’hi ha com a mínim set!

Ja sembla allò que ens feien els ordinadors dient que no trobaven a la impresora quan la tenien al costat… què trist…

Bé, aniré fins a la propera parada. Són cent metres més, i em ve “de camí”. Aniré lleugereta, que segur que el xicot d’abans ha tingut la mateixa pensada… i probablement més gent.

Sóc a la vora… es veu alguna bici encara. Efectivament, el noi aquell està ja pujat a la seva i a punt d’engegar. Encara tindré sort… Al panell se’m dóna la benvinguda! Sí! Hi ha bicis disponibles! Carnet al lector… uns segons… la 16!!

Vaig cap al final, i m’acosto al meu fantàstic cavall de dues rodes… No! No li funciona el fre de la roda de darrera!! No és qüestió d’anar només amb el de la de davant, que sembla que també fa una mica de nyiguinyoguis… quin plan… més val que la desi i miri d’agafar una altra… carnet al lector… la 16!!! Òndia, que no hi ha cap més de disponible???

El temps corre… provaré sort de nou a la següent estació, que també queda en el recorregut… en el de la bici, no en el que faria a peu, que és més curt en distància…

Sí!!!! Bicis disponibles, la meva sembla que no té tares aparents, tot i que ha costat déu i ajuda ajustar el seient… cap a la reunió s’ha dit!!!

Comencen els dos mil metres tanques!! Ara un camió, ara una furgoneta, un peató que decideix esperar el semàfor avançat, un altre camió, un taxi descarregant passatgers i equipatge… tothom para enmig del carril bici… després diran que hi ha accidents…

Sóc prop del lloc per fi, vaig cap a l’estació que tinc més a la vora… i està plena. Ni un ancoratge lliure. El que té apropar-se al centre a aquestes hores. Pitjor que anar en cotxe, cap lloc per aparcar. Diverses voltes més, tres estacions després i cinc minuts esperant que arribi algú amb ganes de pedalar, i aconsegueixo deixar la meva.

Encara no és gaire tard. Passen cinc minuts de l’hora només. Podria haver estat pitjor…

Editat el 17/08/09. A la pàgina del RACC podeu trobar l’auditoria externa que se li ha realitzat al servei de Bicing.